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May 19

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Las distintas etapas vida tienen sus características propias en cuanto a actividad física, psicológicos y sociales y por tanto la alimentación debe adecuarse a estas etapas pero de forma individualizada. De esta manera no son iguales los requerimientos de un niño, de una adulto o los de una persona de edad avanzada con menor actividad física.

La alimentación debe adecuarse en función de la actividad física que realice y a el estado de salud en el que se encuentre cada persona para mantener una actividad física y un peso óptimo. Debido la menor actividad física de las personas mayores esta alimentación también debe adecuarse a sus necesidades.

Hidratos de carbono en las personas mayores

En las personas mayores se reduce el gasto energético y se disminuye la masa muscular debido a la vida sedentaria, esto afecta la reducción de proteínas que a estas edades se encuentra entre un 10 y 15%, por esta razón es recomendable distribuir el aporte de proteínas entre carne, pescado, huevos y proteínas vegetales como cereales, legumbres y frutos secos.

Proteínas en la tercera edad

Una reducción de estas proteínas puede provocar múltiples trastornos como pérdida de masa muscular, lo que conlleva debilidad, inmovilidad, depresión e incluso úlceras o debilitar el sistema inmunitario. Sin embargo un exceso de proteínas puede llevar a una sobrecarga renal.

Trastornos de la glucosa

Un problema muy habitual en las personas mayores son los trastornos relacionados con la alteración de la glucosa por lo que es prioritario controlar la ingesta de hidratos de carbono en panes, arroces o pastas. En este aspecto la ingesta debería ser alta para estabilizar sus niveles de glucosa, evitando otros tipos de hidratos de carbono como helados, chocolates o chucherías. Estos hidratos de carbono deben ser compensados con el aporte de fibra en verduras, cereales y frutas para evitar el estreñimiento.

Falta de vitaminas en los mayores

Por norma general y debido la cantidad de medicamentos que suelen tomar los mayores suelen tener una carencia de vitaminas D y B12 y la falta de minerales pueden ser los causantes de la anemia por lo que es importante tener una fuente de aporte de hierro, además de un aporte de lípidos del 30% de grasa monoinsaturadas como el aceite de oliva virgen o el aguacate y poliinsaturadas como el pescado azul.

También es necesario un buen aporte de calcio debido a la pérdida ósea de estas edades para de esta forma evitar fracturas.

Todo esto acompañado por una buena hidratación con unos 8 vasos de agua al día para evitar deshidrataciones.